Proyecto de la Convocatoria Ibero Frente al COVID19 para enfrentar los efectos de la pandemia por COVID-19 en México *
Ante los cientos de negocios cerrados, los miles de empleos destruidos y pérdidas millonarias, aunado a los cientos de miles de fallecidos por la crisis de COVID-19 en México, la necesidad por atender temas urgentes de salud y económicos, parece haber nublado la mirada ante otro tema también fundamental, la educación, con repercusiones en el corto, mediano y largo plazos. A partir del 23 de marzo de 2020, se inició la suspensión de clases por contingencia del Covid-19, estableciéndose desde ese momento una serie de esfuerzos por continuar con la educación de los alumnos desde casa, así como la implementación de estrategias a seguir para la instrucción y evaluación de los educandos (Cerón, 2021). La suspensión de clases, prolongada en varias ocasiones, obligó a las autoridades educativas a desarrollar diversos recursos educativos tales como la estrategia Aprende en casa, trasmitida por internet y la televisión para proveer contenidos educativos a los estudiantes de educación básica (preescolar, primaria y secundaria), que se grababan para ser utilizados posteriormente (Cazales et al., 2020). Dichas herramientas se establecieron como el recurso de apoyo principal para los alumnos, docentes y padres de familia, estos últimos encargados de enseñar a sus hijos e hijas desde casa a partir del uso de recurso de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs).
Sin embargo, durante las últimas semanas, el tema educativo en México ha escalado posiciones en la agenda pública, y la discusión acerca de las estrategias para la reapertura de las escuelas ha estado en el centro de la escena política y social. La llegada masiva de vacunas al país contra el coronavirus y la vacunación temprana a docentes y demás trabajadores de la educación, permiten pensar en un regreso a las aulas en las próximas semanas. El presente trabajo, tiene como propósito aportar información para apoyar el regreso a las aulas de los niños, niñas y jóvenes mexicanos, ayudando a resarcir los efectos del COVID-19 en la educación. Para ello, se ha construido un modelo de agrupamiento espacial que permite agrupar localidades a partir de las características de infraestructura escolar, características educativas de la población y características del entorno con el propósito de identificar patrones de similitud que permitan diferencian las estrategias de apertura y regreso progresivo a las aulas por parte de los alumnos de educación básica en todo el país.
Se analizaron 103,938 localidades correspondientes al 96.3% de las localidades del país, con información del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), así como de la base de datos del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE) publicada en el 2015 por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el INEGI. Los resultados obtenidos muestran un claro patrón espacial que divide el país en regiones que permiten apreciar las similitudes y diferenciar las características de las variables incorporadas en el estudio (Figura 1).

Figura 1. Agrupamiento espacial de las características de la educación básica por localidad en México. Fuente: Elaboración propia.
Los 5 grupos de localidades en relación con centros de educación básica definidos fueron:
Localidades aisladas: 6,602 pequeñas localidades de menos de 100 habitantes. Existen 1,590 centros escolares distribuidos en 1,013 localidades, es decir, un centro escolar por cada 4.2 localidades. Estas se encuentran en promedio a 2.5 horas de cualquier otra localidad. únicamente el 2.2% cuentan con acceso a tecnología de 2 y 3G de baja velocidad que solo permite servicios de voz y SMS. GPE de 4 años y 68.5 % de viviendas sin acceso a TICs. Un índice de 0.8198 caracterizado principalmente por la falta de internet.
Localidades rezagadas: 7,054 localidades con un promedio de 50 habitantes con un grado promedio de escolaridad de 5.7 años, un porcentaje de viviendas particulares habitadas sin TICs del 9.8%, y un porcentaje de población en hogares censales indígenas del 8.6%. La población en edad escolar de entre 3 y 14 años de edad es de 71,126 habitantes, de los cuales únicamente el 34.6% asiste a la escuela. Existen 2,541 centros escolares distribuidos en 1,225 localidades, es decir, un centro escolar por cada 2.8 localidades. El 38.4 % de las localidades tienen acceso a tecnología de 3 y 4G. Este grupo tiene presencia en las 32 entidades del país. Un índice de accesibilidad de alrededor de 50 minutos y un índice de infraestructura escolar de 0.9001.
Localidades con acceso limitado: 38,762 localidades con un promedio de 250 habitantes en las que existen 31,133 centros escolares en 14,707 localidades, es decir, un centro escolar por cada 1.2 localidades. En este grupo el 32.4 % de las localidades tienen acceso a tecnología de 3 y 4G. GPE de 5.9 años, un porcentaje de viviendas particulares habitadas sin TICs del 8.5 %, un porcentaje de población en hogares censales indígenas del 3.8%, un índice compuesto de accesibilidad a localidades de 35 minutos, y un porcentaje del 12.7% de la población de 3 a 14 años de edad que no van a la escuela. Un índice de infraestructura escolar de 0.8769 caracterizado por una baja accesibilidad principalmente a la disponibilidad de agua.
Localidades indígenas: 16,868 localidades de menos de 500 habitantes en las que existen 15,968 centros escolares en 16,868 localidades, es decir, un centro escolar por cada localidad. GPE de 5.9 años, un 91.5% de hogares indígenas con un 20.9% de viviendas sin acceso a TICs, un 13.3% de población de 3 a 14 años de edad que no van a la escuela, un índice compuesto de accesibilidad a localidades de 33 minutos. Para estas localidades, apenas el 16% cuenta con acceso a tecnología de 3 y 4G. Un índice de infraestructura escolar de 0.8480.
Localidades conectadas: 38,669 localidades mayores a 2,500 habitantes, de las cuales el 73% tienen un acceso completo a tecnología de 3 y 4G. Existen 125,632 centros escolares distribuidos en 38,669 localidades, es decir, tres centros escolares por cada localidad. GPE de 8.4 años, un índice de infraestructura escolar de 0.9276, un rezago educativo del 11.7 % y un porcentaje de población en hogares censales indígenas del 4.9 %. El 97.4% de las viviendas tienen acceso a TICs.
Ante la complejidad para establecer estrategias seguras de regreso a clases en la educación básica, los grupos identificados permite observar un claro patrón espacial que divide el país en regiones que permiten apreciar las similitudes y diferenciar las características de las variables incorporadas en el estudio. De la diversidad de estos grupos identificados, se puede concluir que la oferta educativa puesta en marcha por la autoridad educativa del país, no se corresponde a la diversidad de realidades sociales identificadas en este trabajo. La reapertura de escuelas indudablemente traerá beneficios a los estudiantes y a la sociedad, sin embrago, este proceso debe de acompañarse de una estrategia clara de apertura de centros escolares con lineamientos de acción en cada una de las regiones de desarrollo del país y de las entidades del país. La presentación de resultados por entidad federativa permite acercar los resultados a las autoridades encargadas de diseñar estrategia para el regreso seguro a clases de los niños niñas y jóvenes para el ciclo escolar 2021-2022.
REFERENCIAS
Cerón, G. G. R. (2021). La familia y el juego como estrategia de aprendizaje a distancia durante la pandemia del Covid-19 en México: Una propuesta desde la enseñanza universitaria en ciencias de la salud. Revista de Educación a Distancia (RED), 21(65).
Cazales, Z. N., Granados, H. M. M., & Pérez, L. O. (2020). Políticas implementadas por el gobierno mexicano frente al COVID-19. El caso de la educación básica. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 50(ESPECIAL), 143-172.
* La presente nota forma parte del informe “Análisis territorial de las condiciones de la educación básica en México ante el regreso a clases presenciales en el marco del COVID-19” que forma parte del proyecto “Construcción de modelos de agrupamiento espacial para el apoyo a la toma de decisiones sobre las políticas públicas de contención geográfica que puedan ser implementadas en México durante y después de la crisis por COVID-19” de la Convocatoria Ibero Frente al COVID19 para enfrentar los efectos de la pandemia por COVID-19 en México.
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