Tendencias de la Comunicación Ambiental

Nevado de Toluca

La comunicación ambiental se posiciona como una herramienta indispensable para la articulación de una conciencia colectiva en favor del medio ambiente, ya que “se observa que ésta opera como conector/posibilitador del cambio en la situación que se especifica, al orientarse concretamente al manejo de los ecosistemas” (Aparicio, 2016); por lo que tiene un impacto directo en la responsabilidad de ciudadanos y autoridades para que generaciones presentes y futuras, puedan gozar de una auténtica calidad de vida.


Bajo esta tesitura se requiere de mensajes claros y contundentes que coadyuven en la transformación socioeconómica para no solo cambiar patrones de consumo, sino en favorecer la transparencia y rendición de cuentas en la implementación de políticas ambientales a efecto de combatir la ausencia de voluntades que generan afectaciones de importante consideración en detrimento de la justicia ambiental, cuyos efectos, los resienten de forma especialmente alarmante los sectores más vulnerables de la población.


Para ello, es necesario tomar en consideración las diferentes nociones de medio ambiente que se desenvuelven en culturas con realidades muchas veces diametralmente opuestas y el papel de los medios de comunicación en el ámbito social en donde la preservación del entorno natural y la salvaguarda del capital ecológico del Estado con base en el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, se posicionan como una imperante necesidad para el cuidado de la casa común, lo que llama a “analizar la responsabilidad social de los medios de comunicación en la difusión de una educación ambiental, ya que tanto en el contexto local como en el contexto mundial urge tomar medidas para enfrentar la problemática ambiental” (Cervantes, 2015).


Las tendencias de la comunicación ambiental, bien sean apocalípticas o educativas, tienen como eje rector la generación de una conciencia solidaria a favor de la preservación, conservación y defensa del medio ambiente; por lo que si bien ambas tienen validez, es necesario especificar su uso para garantizar resultados adecuados tanto cualitativos como cuantitativos, cuyas variables descansan en la percepción que se tiene sobre “calidad de vida”, si bien esto se antoja profundamente subjetivo, a través de la normatividad vigente, se reconoce la objetividad del Estado en aras procurar la satisfacción de necesidades básicas y prevenir una vida libre de miseria con base en los alcances del derecho humano a un medio ambiente sano, el acceso al agua, el derecho a la salud, el derecho a la alimentación, el derecho al desarrollo y la libre autodeterminación.


La tendencia apocalíptica de la comunicación ambiental, claramente se orienta hacia la necesidad de generar acciones colectivas para hacer frente a las irregularidades que, al amparo de la corrupción, negligencia y opacidad, derivan en afectaciones al patrimonio natural del Estado.

Asimismo, favorece una cohesión social al ser mucho más incisiva en cuanto a mostrar las irregularidades concernientes a la iniciativa privada en detrimento de la calidad de vida por las afectaciones a la naturaleza; no obstante, debemos tomar en consideración que esta tendencia puede llevar a la desesperación, lo cual, podría llevar a la normalización de la problemática por parte de la sociedad, al sumergirla en una suerte de impotencia ya que si bien expone la necesidad de generar cohesión social e incide en la transformación de conciencia y lucha social, la estrategia no resulta clara, es decir, parece basar su efectividad sobre la alarma que genera en la población, sin exponer las vías para atender problemáticas medio ambientales, limita su discurso en “dejar de consumir” más allá de fomentar la participación social, para denunciar actos que, disfrazados de legalidad, destruyen el patrimonio natural del Estado y en consecuencia, al propio bien común.


Por otro lado, la tendencia educativa, apunta a una estrategia considerada muchas veces infantil para expresar el mensaje; no obstante, su objetivo versa en lograr una sensibilización más digerible para todo el público en general en favor de los derechos de la naturaleza; sin embargo, una crítica hacia esta tendencia, radica en que puede llegar a tratar a la sociedad bajo un concepto paternalista y condescendiente.


A manera de conclusión de la presente reflexión, podríamos apuntar hacia la necesidad de fortalecer los mecanismos de educación ambiental en torno a la prevención y reparación integral de los daños ambientales, en donde la sociedad sin importar su condición socioeconómica, género, edad, etc, asuma su papel a través de la tropicalización del principio de derecho ambiental de “responsabilidades compartidas pero diferenciadas” a efecto de que los mensajes emanados por medios de comunicación, impacten positivamente a la sociedad en favor del medio ambiente.


Referencias


APARICIO CID, Raquel. Comunicación ambiental: aproximaciones conceptuales para un campo emergente. En: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-252X2016000100009 última consulta 21/05/2021


CERVANTES LOREDO, María Teresa. En: http://cienciauanl.uanl.mx/?p=4439 última consulta 21/05/2021