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¿Por qué nos gusta la transdisciplinariedad?

Primer saque

Seguramente has escuchado los términos interdisciplina y transdisciplinariedad. El primero se refiere al trabajo que hacemos entre académicos que tienen diferentes áreas de conocimiento. La interdisciplina nos invita a trabajar alrededor de una pregunta común o problema que nos convoca, donde l@s participantes podemos contribuir al mejor entendimiento de fenómeno de interés (por ejemplo, el suministro de agua en las ciudades), y esto logra resultados más completos que el trabajo por separado de los grupos académicos.

La transdisciplinariedad se trata de la construcción de conocimiento donde también hay un equipo de trabajo y una o varias preguntas que queremos responder, pero en este caso hacemos “cancha” para saberes, conocimientos, prácticas, experiencias y valores que no provienen únicamente de la academia, sino que representan a otros actores sociales.

Reflexionar sobre las limitaciones del enfoque disciplinar en la generación de conocimiento, nos ha permitido sopesar las repercusiones que tiene la forma en que pensamos, nombramos y categorizamos el mundo. Desde la academia, la forma de “pensar el mundo” se refleja en las propuestas de investigación que generamos, en las clases que impartimos y en la forma en que comunicamos nuestro trabajo, ya sea a otros académicos, al público en general o a los tomadores de decisiones. Aquí es donde comenzamos a ver la importancia que tiene reconsiderar los enfoques, prácticas y métodos que utilizamos, dado el nivel de responsabilidad que tenemos. Sin renunciar al trabajo disciplinar (a mí me encanta la ecología de riberas fluviales), la inter y transdisciplinariedad se muestran como vías que favorecen nuevas formas de crear conocimiento y que permiten atender las diversas limitaciones disciplinares, señaladas en las últimas décadas (p. ej. Sergio Vilar, La Nueva Racionalidad, Kairós, 1997). Es decir, estos dos enfoques, nos cuidan de nuestras “cegueras” como individuos formados en la sociedad occidental, con una forma de mirar el mundo que en muchas ocasiones es poco autocrítica.

Usualmente, la imagen que tenemos de la interdisciplina es una especie de “tejido” de conocimiento que se realiza de forma bien más aditiva o integrativa, a partir de un horizonte común que define el “problema de investigación” por atender entre las disciplinas participantes. Desde la interdisciplina y más claramente en la transdisciplinariedad, es necesario alimentar una actitud de apertura real a los otros conocimientos, a las otras prácticas, valores y perspectivas (en palabras de Juliana Merçon), lo cual nos remite a abrir la puerta a las otras personas y colectivos.

La transdisciplinariedad resulta en un ejercicio crítico, ya que (i) se posiciona desde un espacio ético-político (JM), que promueve “diálogos de saberes” para legitimar las voces y experiencias de aquellos actores sociales que usualmente no son escuchados; (ii) en este espacio, la ciencia no es el único saber válido, sino que el conocimiento científico y las personas dedicadas a la academia (con todo lo que traen puesto, como nos recuerda Mario Alberto Benavides) participan con otros saberes para atender problemáticas significativas; y (iii) no se busca la estandarización ni la creación de UN conocimiento totalizante, sino reconocer el valor del encuentro entre lo(s) diferente(s), resultando en espacios flexibles y abiertos que permite la creación de nuevos campos “emergentes” de reflexión.

La articulación de espacios transdisciplinares de trabajo y colaboración es un ejercicio que atraviesa nuestras formas de sentipensar como individuos, de construir y mantener nuestras relaciones y de incidir en la vida social de nuestros lugares. Es, definitivamente, un ejercicio de escucha activa que nos sitúa en un lugar con una historia socionatural, donde se favorece el “engranaje” del trabajo colaborativo. Por ello, jamás está libre de conflictos (ni se espanta con ellos), sino que los que se van presentando son aprovechados para generar mejores oportunidades de comunicación y de acuerdos más horizontales, claros y justos.

Desde mi perspectiva, es dentro de los proyectos (y otros espacios) transdisciplinarios que vamos creando el mundo que queremos; por lo tanto, si queremos la sustentabilidad este bricolaje de texturas es idóneo para reproducir en pequeño, y ensayar las relaciones y estructuras que queremos ver a nivel global.

¿Qué sale de estos encuentros?

Platicamos mucho. En palabras de los colegas del CIAS (Jesuitas por la Paz) dedicados a la reconstrucción del tejido social, es importante generar “encuentros significativos” que nos permitan acercarnos de nuevo. Ya sabemos lo deshilachado que está actualmente el tejido social en muchas zonas del mundo. Estos encuentros, sugeridos por el CIAS para construir la paz, son importantes en todas las experiencias colaborativas.

La transdisciplinariedad no puede darse si no contamos con un espacio seguro de interacción, de modo que ante cualquier iniciativa o proyecto que lo requiera, es necesario generar condiciones para esta interacción. Las charlas nos permiten construir una convivencia segura, donde hay confianza, y donde los proyectos y la búsqueda común no son usados como trampolín político ni académico para algún “ganón”. De esta manera es posible sostener una nueva ética.

¿Cómo generamos objetivos que atiendan las preocupaciones sociales?

A partir de la escucha y diálogo sobre las problemáticas que vivimos y sentimos, surgen ejes de trabajo que atienden los intereses de los participantes, de modo que se crea una agenda común de trabajo (considerando los sentires, capacidades, grado de articulación, ámbitos de incidencia, etc.).

Abriendo “cancha” a los otros, la transdisciplinariedad es cuidadosa de las formas de comunicación, del respeto de las personas y de la relación entre todxs, de los temas tratados, y de la posición política que tienen los participantes, por lo que no se ajusta a “camisas de fuerza”, sino que va echando mano de herramientas que dan voz a los actores de la mejor manera.  

Con base en estas reflexiones, cuéntanos ¿por qué crees que la transdisciplinariedad es clave para la creación de vías de sustentabilidad?

¿Cómo senti-piensas tú, estas ideas?

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Juan Manuel Núñez