Ecología del paisaje – Introducción

Entender los factores causales de la diversidad biológica y los procesos que permiten su mantenimiento es un tema central en la ecología. Durante décadas se ha documentado un gran número de relaciones entre la riqueza específica y algunos factores ecológicos, geográficos y ambientales como el clima, la productividad biológica, la latitud y la heterogeneidad ambiental. La precisión y validez de dichas relaciones han servido para distinguir y modelar regiones geográficas de alta diversidad. No obstante, muchos de los estudios en la materia han señalado que la interpretación y la capacidad predictiva de estos modelos dependen de la escala de análisis.

Para explicar y predecir los patrones en la distribución de especies es preciso que exista una correspondencia escalar entre la información biológica y las variables utilizadas en su modelación (e.g. información ambiental). Sin embargo, esta condición es difícil de satisfacer. En la actualidad es posible obtener información climática y topográfica global o hacer mediciones ambientales a escalas finas con un alto nivel de precisión. En contraste, la información disponible sobre los determinantes potenciales de la riqueza de especies y de su comportamiento en la mesoescala es todavía insuficiente. Por ello, la mayoría de los estudios sobre los patrones de la riqueza específica se han enfocado en arreglos observados en áreas pequeñas o en los patrones biogeográficos observados en regiones grandes.

Recientemente se ha propuesto que los procesos que afectan la diversidad biológica en la mesoescala pueden ser evaluados relacionando los atributos paisajísticos en grandes extensiones de terreno con los patrones espaciales de la diversidad biológica. Esta idea se basa en que tanto la composición como la configuración de un paisaje reflejan la heterogeneidad ecológica del sistema que resulta de las interacciones espaciales entre numerosos factores bióticos y abióticos, de las respuestas diferenciales de los organismos a dichos factores y de los atributos propios de cada especie.

A pesar de su importancia innegable, la relación entre las propiedades del paisaje y las medidas de diversidad vegetal apenas comienza a ser analizada. A la fecha se han publicado pocos estudios basados en este enfoque; la mayoría de ellos fueron realizados en paisajes con poca variación geomorfológica de regiones templadas y boreales de Europa y Norteamérica. En contraste, a pesar de que las regiones tropicales del mundo concentran la gran mayoría de la diversidad biológica del planeta, para ellas hay muy pocos estudios con este enfoque particular. Además del papel clave para la ecología descriptiva y de las implicaciones teóricas de este enfoque, la capacidad para detectar zonas de alta diversidad biológica y la identificación de los factores que la determinan usando atributos del paisaje es de suma importancia para la biología de la conservación. En particular, el uso de estas herramientas en países muy diversos pero limitados en infraestructura científica, permitiría evaluar de forma rápida amplias extensiones de territorio y así localizar áreas prioritarias para la conservación.

Referencias